LA CRÓNICA
Turismo

La sierra y la costa no caben en la misma maleta

Bolso de viaje abierto, con un suéter doblado y zapatos

El mismo feriado cambia de ropa según la altura. Esta nota no da precios de hotel ni estados de la vía: cuenta la diferencia que ya se siente al bajar del bus.

Quien sale de Quito hacia la costa en un feriado lleva, casi siempre, la ropa de la mañana quiteña. A media bajada ya sobra. Al revés pasa igual: el que sube de Guayaquil con una camisa ligera encuentra el páramo más frío de lo que prometía la foto. No hace falta una guía para saberlo. Hace falta haberlo pasado una vez.

La Crónica no publica tarifas de hospedaje ni dice si una carretera está abierta. Esos datos cambian de día y los confirma quien viaja, en la fuente de ese día. Lo estable es más simple. La sierra pide abrigo aunque haga sol. La costa pide agua y sombra aunque llegue nublada. El maletín que sirve para las dos se arma con las dos, no con el clima de la puerta de la casa.

Tampoco hay aquí un itinerario. Un mirador, una playa o un pueblo se visitan con el tiempo que de verdad se tiene, no con el que cabe en un fin de semana contado por otros. Llegar de noche a un lugar que no se conoce es la forma más corta de perder el viaje en una pregunta.

El país es corto en el mapa y largo en el clima. Empacar para el lugar, no para la salida, evita la mitad de las quejas del segundo día.

Nota de la redacción: este texto es una elaboración de La Crónica. Se apoya en hechos de dominio público y no reproduce despachos de otros medios. No es asesoría financiera, legal ni de inversión. Publicado por Juensy Inc., 1209 Mountain Road Place NE, Albuquerque, NM 87110.