El domingo en la plaza no necesita programa para estar lleno
Helado, banca y la vuelta alrededor de la iglesia. La ciudad ya sabe qué es ese día. Esta nota no le agrega un horario.
El domingo en la plaza se repite sin que nadie lo decrete. Hay quien sale de misa y se queda, quien llega solo a sentarse, quien da la vuelta con un helado y se va. No es un evento. Es la forma en que varias ciudades del país usan el centro cuando no hay oficina.
Por eso no cabe aquí un programa ni un cierre de calles. Si una alcaldía corta una vía para una feria, lo anuncia ella. Si la plaza está simplemente ocupada por su gente, no hay nada que autorizar ni que reseñar como espectáculo. Alcanza con decir que el hábito sigue.
Tampoco es igual en la sierra que en la costa, ni a las diez que a las cuatro. El sol manda más que el calendario. Quien va, va. Quien escribe desde lejos no debería convertir esa caminata en una cifra de asistencia.
La sociedad, en esta página, a veces es solo eso: un lugar común que sigue común. La plaza del domingo no compite con la noticia. La sostiene, porque es donde la ciudad se ve sin un titular encima.
Nota de la redacción: este texto es una elaboración de La Crónica. Se apoya en hechos de dominio público y no reproduce despachos de otros medios. No es asesoría financiera, legal ni de inversión. Publicado por Juensy Inc., 1209 Mountain Road Place NE, Albuquerque, NM 87110.