LA CRÓNICA
Ambiente

El agua de la ciudad se cuida antes de que el río crezca

Cauce de un río entre vegetación

Un feriado de lluvia o de sequía se nota primero en la llave y en el sumidero, no en un mapa lejano.

Las ciudades ecuatorianas dependen de captaciones que están lejos de la canilla. Cuando el estiaje aprieta o cuando una lluvia tapa los sumideros, el efecto llega al barrio antes de que llegue el parte nacional. El aviso que importa es el de la empresa de agua de esa ciudad.

La Crónica no anticipa un corte que la empresa no haya publicado, ni un caudal que no esté medido. Ya hay, este sábado, un parte de ríos y esteros desbordados en otra nota. Aquí el punto es de hábito: no botar basura al sumidero, no asumir que el tanque del vecino alcanza para todo el edificio, y leer el comunicado si el servicio avisa una maniobra.

El mismo cuidado vale fuera de la ciudad. Un río crecido no es un balneario improvisado. La foto de la creciente puede esperar. La orilla, no.

Nada de esto es un pronóstico del clima. Es la parte doméstica de una sección de ambiente: el recurso, el aviso y lo que el lector puede hacer sin que un medio le invente la emergencia.

Nota de la redacción: este texto es una elaboración de La Crónica. Se apoya en hechos de dominio público y no reproduce despachos de otros medios. No es asesoría financiera, legal ni de inversión. Publicado por Juensy Inc., 1209 Mountain Road Place NE, Albuquerque, NM 87110.